Newsletter y notificaciones

Mantenete informada en todo momento
sobre las novedades de la marca

  • research
  • Points de vente
  • newsletter
  • my skin

Skin life blog

No creas todo lo que te cuentan sobre el sol:
te contamos sobre sus mitos y verdades

A menudo escuchamos diferentes teorías sobre el uso de protección solar, de la exposición al sol o de los efectos del mismo sobre la piel. ¡No creas todo lo que escuchás! ¿Verdadero o falso? Mercedes Abarquero, Directora Científica de Vichy España, nos saca las dudas.

“Si me pongo fotoprotector no me bronceo” FALSO

"El fotoprotector permite broncearte porque, aunque tenga una protección muy alta, deja pasar radiación solar, ya que no existe ningún fotoprotector que pueda protegernos del 100% de la radiación. Por ello, no podemos hablar de pantallas totales. La ventaja de usarlo es que al broncearnos progresivamente, nuestra piel puede producir la protección natural (la melanina) y evitamos la quemadura. Además, permite que el bronceado sea más luminoso y uniforme".

“Las quemaduras solares no producen efectos a largo plazo porque la piel se regenera” FALSO

"Nuestra piel tiene la capacidad de regenerarse, pero el daño que hemos producido se acumula, por eso decimos que nuestra piel tiene memoria. Cuando llegamos al límite de nuestra capacidad, es decir, cuando agotamos nuestro capital solar, la piel comienza a manifestar el daño a largo plazo. Se puede traducir de muchas formas: manchas, arrugas, “alergias” al sol, sensibilidad de la piel, alteraciones vasculares, lesiones premalignas, etc."

“La radiación UVA, aunque no la notemos, es muy peligrosa” VERDADERO

"Habitualmente oímos hablar del peligro de la radiación UVB y cómo nos podemos proteger, pero generalmente se nos olvida que dentro de las radiaciones UV se encuentra otra radiación menos energética pero más abundante: la radiación UVA. De toda la radiación UV que recibimos del sol, los UVB suponen tan solo el 5% mientras que los UVA son mayoritarios y suponen el 95%. Los rayos UVA, además, están presentes durante todo el todo el año, pueden atravesar los cristales y penetran en lo más profundo de la piel, alterando la dermis y generan radicales libres, provocando una aceleración e incremento del envejecimiento prematuro. Y son responsables en muchas ocasiones de alergias y desórdenes pigmentarios. Por último, los estudios recientes en torno al cáncer de piel nos indican que no solo son coadyuvantes, sino que son inductores de cáncer cutáneo".